07 de Octubre de 2005
Discapacitados excluidos de las salas de clases
por Alejandro Hernández *
¿Discapacidad y Educación?. En Chile un niño o un joven con discapacidad ve muy difícil su acceso a la educación, un 50% no culmina su enseñanza básica. En países como Cuba la educación es gratuita y representa un derecho humano, en cambio en países capitalistas la educación es un negocio, es visto como un servicio suntuario.
Por un lado el sistema de las escuelas regulares no cuentan con las adecuaciones estructurales ni curriculares para recibir a niños con síndrome Down, sordos, no videntes, parapléjicos, con parálisis cerebral, niños con cáncer, autistas etc. Por otro lado las Escuelas Especiales que si cuentan con profesionales capacitados, docentes preparados, mallas curriculares adecuados e infraestructura básica, hoy sufren el riesgo de desaparecer.
Se trata de la reformación de la Política de la Educación Especial , de la Modificación a la Ley N º 19.284 sobre Discapacidad, y del reciente Proyecto de Ley que Modifica el DFL Nº 2 del año 1998 respecto a Subvenciones a las Escuelas Especiales. En definitiva se plantea el cierre de estas escuelas para desarrollar una política de inclusión educativa.
Los padres prevén fiscalizaciones irregulares hechas por el Ministerio de Educación para sacar alumnos que asisten a estos establecimientos para discapacitados, e insertarlos en las escuelas prebásicas o básicas. Decisiones de estas características deben ser encaradas con la participación activa de las organizaciones de y para personas con discapacidad. El no considerarlas es un abierto acto de exclusión que reduce los espacios de participación y ahorra recursos estatales.
El sábado 08 de Octubre se realizará una Jornada de Discusión Ciudadana para debatir el tema de fondo. Creo que no hay mucho que debatir, llevamos décadas debatiendo, reuniéndonos, llegó el momento de actuar, de proponer, de anunciar nuevas fórmulas y denunciar cualquier tipo de irregularidad y falta de transparencia en decisiones que afectan al sector más grande e históricamente excluido de nuestra patria.
En Chile faltan políticas públicas adecuadas que apunten efectivamente a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos con capacidades diferenciadas. Vemos día a día como miles de niños, mujeres, jóvenes y adultos, no pueden siquiera salir de sus casas por falta de recursos técnicos. No existe acceso a una adecuada atención en salud, rehabilitación, educación, a la economía, al trabajo, transporte, calles, veredas ni edificios públicos, entre otros múltiples factores que cruzan verticalmente el tema de la discapacidad.
Pareciera ser que el cálculo de algunos está basada en la siguiente fórmula: (Mala educación = ciudadanos + incultos / ciudadanos + incultos = mayor posibilidades de gobernar), porque el hecho de cerrar escuelas habla por si solo. Sería mejor analizar la forma de invertir recursos para mejorar la infraestructura de los establecimientos educacionales, pagar de mejor manera a los docentes y aumentar las subvenciones para las escuelas especiales.
Debatir para bajar la inversión en armamentos y así construir salas y baños decentes en los establecimientos. Eliminar viáticos y sobresueldos para construir rampas para sillas de ruedas; suprimir las coimas y negocios familiares, para otorgar elementos ortopédicos y de rehabilitación. Hacer de este un país transparente y respetuoso de los derechos de las personas con discapacidad. Porque Chile sigue siendo una rareza internacional al no respetar sus derechos fundamentales.
Los padres de los niños y jóvenes con capacidades especiales son los más entusiastas partidarios de una adecuada integración escolar de sus hijos, cada día dan testimonios humanos de ese anhelo. Pero el actual sistema de enseñanza vigente no reúne las condiciones técnicas ni profesionales que asegure un trato educacional adecuado para sus niños.
Un niño “inquieto” en las actuales condiciones de las escuelas, representa “un niño problema”. ¿Se imaginan ustedes a un niño con cáncer o con parálisis cerebral intentando entrar a un baño con el piso quebrado, sin agua, ni luz eléctrica? o ¿A un niño en silla de ruedas tratando de avanzar en medio de charcos y pozas de barro en el invierno? . Mientras las escuelas tengan estas paupérrimas condiciones no existirá una adecuada integración.
La actual normativa adolece de preparación y empuja a los niños discapacitados a un fracaso que no se merecen. El cierre de las escuelas especiales es un acto en contra de los derechos de los niños, sus padres, familiares y amigos. ¿Quién les ha preguntado a ellos?.
* Alejandro Hernández es Director de la Fundación Nacional de Discapacitados, Administrador de Empresas Sociales y Activista por los Derechos Humanos . Mail: director@ fnd.cl